viernes, 25 de julio de 2014

No creo en brujas pero de que vuelan... vuelan


Esto se me esta complicando.

"Pero... ¡tenían un trato! no deberías dejarte llevar por una carga emocional que te impida pasarla bien, solo por complacer a terceros ¿En qué habíamos quedado la vez pasada? .... Venga, ¡Sonrie un poco!..."

Viernes 25 de Julio 8:28 pm

"La verdad me desconciertas, me confundes, me asustas un poco....  A que tengo la impresión de que no te quieres, y no puedes querer a alguien que no se quiere, ni puede querer a alguien así. Eso veo."


Viernes 25 de Julio 10:00 pm

Y ya no hablar de Mauricio y lo que tenga que decir, o Ito, o las sutilezas de Darwin. Ya sean amigos, gente que apenas conozco o las intermitencias verbales de mis padres.

Quizá debo optar por un plan B el cual no tenía contemplado pues una vez mas la ingenuidad tomo partido en mi y me llevó a creer que con un poco de esfuerzo 15 años de mi vida tomarían un rumbo distinto. 

Jung y sus metáforas de abrazar la sombra pueden irse al diablo pero temo que me iré con ellas con la intención de encontrar respuestas ahí. 


Al final de este día una platica en torno a dios y lo que resta de mi cajetilla creo que me ayudarán a dormir sabiendo que por lo menos si creo en mis creencias y todo esto no a hecho mas que reafirmar algunas, como yo lo veo, es un paso mas a saber ¿Qué diablos soy?


P.D... que le baje a mi pedo dicen...

Pues le bajo a mi pedo 


lunes, 21 de julio de 2014

Modafilino

Justo en la esquina donde se encontraba la paletería, a dos locales, entre los pollos y las tortillas, se hallaba  la farmacia en la que por momentos de ocio entraba para husmear las etiquetas de descuento y la nueva y milagrosa pomada contra todos los males.

En una de esas ocasiones en las que volvía a casa, un letrero llamó mi atención. Anunciaba un nuevo medicamento llamado "Modafilino", lo había visto un par de veces antes pero nada lo suficientemente llamativo como para detenerme a leerlo con mas de 30 segundos de atención. 

Me detuve a inspeccionarlo con más cuidado, tenía cierto aire de sobriedad que pasaba inadvertida al espectador pero con un poco más de atención se podía adivinar que los diseñadores tenían algo mas en mente. La gama de colores era llamativa y constante, te invitaba a probarlo, a conocer a fondo la sustancia activa y entender porque diablos hablaba del sueño.  

Por un par de días no pude quitarme la imagen de aquél medicamento. Uno, dos, cinco días. El dependiente comenzaba a ponerse nervioso con mi presencia en la banqueta, mirando solamente aquel letrero y preguntándole datos sin importancia que bien podrían leerse en la caja. 

Esta contenía 7 grageas de 200 mg  cada una. Era un medicamento para la narcolepsia, un neuroestimulate a mi parecer bastante prometedor pues había cumplido su objetivo sin siquiera haberlo probado.

El dependiente se ofreció a darme una muestra gratis la cual acepté encantada. No pude dormir durante toda la semana siguiente. 

-Disculpe, me interesa saber mas. ¿Qué precio tiene?
-Cuesta 400 pesos la caja 

"¡Mierda!" pensé, "es demasiado caro, aun cuando tuviera ese dinero no se si sería buena idea comprarlo".

Me interesaba saber mas, quería seguirlo tomando y ver los alcances de mi propia actividad cotidiana con ello pero no me interesaba hacerme adicta, había escuchado que suelen crear cierta dependencia ese tipo de sustancias y ya  antes había tenido problemas con ese tipo de situaciones. 

Era más bien, mórbida curiosidad, de esa que te da cuando ves la fotografía de un cadáver y te preguntas quien era antes de quedar partido por la mitad bajo las llantas de un tráiler o la que te provoca una persona con esquizofrenia y cuyo mundo no puedes comprender.

Con ciertos esfuerzos junté el dinero suficiente para comprar una caja. El tendero promedió traérmelo la semana siguiente. Hice fila por más de una hora esperando que llegara mi pedido. Estaba emocionada y a la expectativa de tomarla al fin.
Después, simplemente no llegó y regresé a casa.

-Quizá lo compre la siguiente semana pero sólo si esta en descuento

Me había gastado el dinero prometido y no tenía intenciones de ahorrar con mesura. Prefería tomar café y escuchar  “Mongoloid”, ¡esa rola si que prendía!.


sábado, 19 de julio de 2014

Si, ya se que los llamé imbéciles pero no fue con ánimos de ofenderles. Dispensen ustedes, caballeros

Extraño al Anarquista.
El siempre agarraba la onda de cuando estaba frustrada y solo quería despotricar tirando mierda a quien diera el mínimo motivo solo para terminar riendo a carcajadas cuando el continuará haciéndolo.

Se que es complicado entender que no hago las cosas por malicia, que sólo es mi reacción normal ante las cosas. Se que a veces llega el punto que se torna fastidioso pero depende de quien lo mire.
 Ito agarra la onda cuando eso pasa. Creo que por eso lo estimo tanto. Quiero que ese cabrón sea enterrado momificado en mi tumba jajaja.

Extraño hablarle... el siempre decía que eran unos imbéciles con un tono de seguridad que yo misma dudaba de cuando había terminado la broma o el desahogue. Eran buenos tiempos.


Y sólo me quedaba un cigarro

Tenía un rato que no entraba en un ataque de estrés y ansiedad.
No se a bien que lo desencadeno si  la fastidiante conversación con David, la insistencia de Ricardo, el maldito trabajo de prepa... Quizá el hecho de salir con desconocidos petulantes buena onda que me hacían el favor de invitarme a salir de mi claustro psicológico.

Podría seguir mencionando factores pero se tornaría mas frustrante el asunto.

Quise salir a fumar un cigarro para relajarme y pasar el mal trago pero al regresar el bombardeo de frases hirientes, desatinadas, la asquerosa modalidad en la que me sumergí no quería disiparse.
...
Y por qué no cagarla nuevamente con Miguel?! Supuse que sería una gran idea (al menos una parte que no estaba consciente en ese momento lo creyó). "Me pones estúpidamente nerviosa". Todo cuanto hombre quiere escuchar!.

Esta tarde había hablado con Eduardo y había alardeado de lo bien que iba avanzando en mi " recuperación" y digo alardeando porque el tras pié de hoy pudo haberme descalabrado toda la ideología que trataba de reformar, a estas alturas eso no debía pasar.

Esto se torna complicado a veces. Otras parece un problema mas en los que me meto solo para salir airosa y  regodiarme en mi pequeño triunfo. Pero (y para ser honesta) es difícil. Es  de las cosas mas complejas que he hecho.

Sólo quiero terminar con esto pronto. Ya a sido mucho tiempo así y debe terminar.

Me pregunto si él también lo pasará igual en ocasiones?. Eduardo es mejor que yo en estas cosas, al menos el tiene mayor convicción. Yo aun soy una traumadita con ganas de salir adelante de la única manera que sabe hacer las cosas: a putazos!


viernes, 18 de julio de 2014

10% de batería

Podrían coger con una fruta a medio podrir, húmeda, mal oliente cuyo moho se quedara impregnado en sus flácidos genitales, infectándolos con el paso de los días y sería exactamente igual que cogerme.
Vas, haces lo tuyo, finges, por qué no...regalarle un orgasmo si lo aprecias?, y volvemos al principio. Justo hoy por la mañana cuando te vestías de la misma manera en que lo haces ahora.

 Te revaloras, todo debe estar en orden por esa absurda tendencia del hombre en encontrarle un patrón o al caos natural del universo. 

Debes estar lo suficientemente perfecto para acceder al promedio de lo que consideras lo habitual en ti y así salir a cumplir con tus obligaciones correspondientes.

Te valoran en el trabajo, te valoras frente al espejo, te acuestan sobre una plancha fría para que tu médico valore tu interior, la misma plancha en la que cientos antes que tu se posaron para recibir radiación.
Todo cumple con una función, sirve de algo. El propósito puede no estar definido, una vulgar hipótesis por confirmar pero lo cumple.

Volvemos al principio anterior. Te vistes, lo besas y te vas.

Pasan los días, piensas en tu desempeño cotidiano ¿tu persona habrá dado lo que tenia que dar para decir que eras tu quien actuó?.

Salgas o entres, una horda de  de bestias humanoides te acosaran con sus ideas. Flotando libremente y embárrandose en las sillas, el pasamanos de las escaleras mecánicas del metro, la pantalla del celular, tu propio espacio personal será invadido por ellas pringando un poco de su ser hasta que eventualmente , como si fuera el chicle masticado con el que todos alguna vez hemos tenido que lidiar en nuestros pantalones, lo carguemos a cuestas. 

Lo mismo siento yo al coger con ustedes.